San Bernabé Ocotepec, una joya escondida en las montañas

Hola amigos. En esta ocasión les compartiré una excursión que hice el año pasado, concretamente el 14 de Noviembre, a un pueblo de origen prehispánico de la alcaldía Magdalena Contreras: San Bernabé Ocotepec. Para llegar allí les aconsejo que tomen un camión en metro Viveros que dice "San Bernabé Ocotepec"; el traslado oscila entre 40 y 60 minutos.

Ocotepec, "cerro del ocote"

    Ocotepec significa "cerro del ocote". Junto al pueblo se yergue imponente el Cerro del Judío; casi lo primero que hice al llegar allí es preguntar porqué se llamaba así a una mujer que deambulaba en las empinadas calles. Me dijo que su abuelo le contó que al pie del cerro vivía un judío que le prestaba dinero a quien quiera que lo solicitase, y en su honor se le quedó dicho nombre. Sin embargo, el nombre prehispánico del lugar  es Mazatepetl o "cerro del venado". Del centro del pueblo el trayecto al cerro es de 15 a 20 minutos a pie; las vistas durante el recorrido son excepcionales. En la cima hay custodios del INAH para la zona arqueológica. En esta época de pandemia está cerrado, pero si insisten y con un poco de suerte los dejarán pasar. Además de la pirámide hay un Museo de Sitio.  

Glifo de Mazatepetl en el Museo de Sitio

    Hay cuatro pueblos de origen prehispánico en la Magdalena Contreras: Ocotepec (San Bernabé Ocotepec), Aculco (San Jerónimo Aculco), Atlitic (La Magdalena Atlitic) y Totolapan (San Nicolás Totolapan). Lo más interesante es que son pueblos de origen Tepaneca; en Ocotepec son conscientes y están muy orgullosos de su herencia. Tepaneca viene de calli, "casa", tetl, "piedra" y pan, "sobre"; podría traducirse como "la casa sobre las piedra". Viendo el terreno tan pedregoso (producto de las erupciones del volcán Xitle) donde se establecieron no es de extrañar el nombre que se daban a sí mismos.

Glifo de los tepanecas en el
Códice Azcatitlan (s. XVI)

        Los Tepanecas, probablemente un grupo nómada chichimeca, llegaron a la Cuenca de México a finales del siglo XII o a principios del siglo XIII. Fue parte de las siete tribus provenientes del mítico Chicomoztoc, "Lugar de las siete cuevas", junto con los Mexicas o Aztecas, los Acolhuas (establecidos en el Valle de Texcoco), Xochimilcas, Chalcas, Tlahuicas (en lo que hoy es el Estado de Morelos) y Tlaxcaltecas. Todos ellos tenían la misma cultura, hablaban náhuatl y compartían el mismo panteón de dioses.

 
Chicomoztoc, "Lugar de las siete cuevas",
origen mítico de los tepanecas

    La sede del poderío tepaneca fue la ciudad de Azcapotzalco, situada en el noroeste del Lago de Texcoco. Cuando llegaron los mexicas a la Cuenca, estos eran ya el pueblo dominante del lugar. La alianza de loa mexicas con el tlatoani tepaneca Tezozómoc, en la segunda mitad del siglo XIV, marcó el ascenso de los mexicas; en 1428 fue la derrota de Azcapotzalco y la instauración de los mexicas como el poder dominante. El dominio tepaneca se llamaba Tepanecapan, literalmente "sobre los tepanecas".





Nótese que también dominaron
Cuauhnáhuac (hoy Cuernavaca)

    Me pareció sumamente interesante el hecho de que en la base de la pirámide puede observarse, en relieve, una tortuga con garras de jaguar, la llamada tortuga-jaguar u ocelote-tortuga. En la región, hasta donde yo sé, no había tortugas; más bien fue incluida por su carga simbólica.


El arqueólogo Francisco Rivas Castro fue el
que dirigió los trabajos de excavación del sitio


Tortuga-jaguar recubierta de flor de cempasúchil,
pocos días después del Día de Muertos

    La pirámide comezó a excavarse en el mes de Junio del año 2000 a cargo del arqueólogo Francisco Rivas Castro, quien falleció recientemente el 24 de Septiembre de 2020. El proyecto se llevó a cabo gracias a un convenio entre el INAH y la Delegación Magdalena Contreras. Algunos pobladores ni siquiera saben que viven en las faldas de una pirámide, pues recuerdan hace años haber subido y no haber visto nada.
    Cada año, en Semana Santa, se representa la crucifixión. Es por ello que hay tres cruces en la cúspide del templo.



Vista por detrás de las cruces en la 
cima de la pirámide

    Es posible darle la vuelta a la pirámide; por detrás hay piedras con petroglifos y cuencas para almacenar el agua de lluvia.



Piedras con cuencas y petroglifos


Majestuosos árboles custodian la zona

    Después de disfrutar del Mazatépetl, no dejen de ir al Museo de Sitio situado justo en la entrada de la zona. Un dato interesante: todos los años en Día de Muertos, en la base de la pirámide, hay una representación de la Llorona; pero no la que ustedes conocen, sino una muy especial: la Llorona tepaneca. En 2020 fue a puertas cerradas; sin embargo el video de la misma está en Internet y pueden observarlo en el siguiente enlace. No dejen de ver esta bella y conmovedora representación.

                                                  https://www.facebook.com/watch/?v=3254092774688944

    Después de visitar la zona, no se olviden de pasar por el templo de San Bernabé, el templo cristiano más antiguo de la Magdalena Contreras, construido por orden de los dominicos con mano de obra chichimeca de 1530 a 1535. 




    En el atrio podrán observar un marcador de juego de pelota y un cuauhxicalli.




    Además existe un petroglifo de Tlaloc, dios del agua y los sembradíos, el cual ya no visité; las siguientes fotografías las tomé en el Museo de Sitio del Mazatepetl.



    Otro inesperado atractivo del pueblo son sus creativos y coloridos grafitis.





    Al final de la jornada comí en La Taberna de San Berna. Lo primero que me llamó la atención es la representación femenina de Mayahuel, la diosa del maguey y del pulque en la cosmovisión prehispánica.



    Se ubica en la esquina de Cornejal y Emiliano Zapata, a unas pocas cuadras del templo de San Bernabé. El ambiente es agradable, el servicio es bueno y la decoración acogedora. Sirven pizzas, hot dogs, hamburguesas, malteadas y hot cakes (los pedí con mermelada de zarzamora y cajeta; esponjosos, dulces y calentitos). Si quieren algo tradicional hay agua de sabor (pidan la chica, pues sirven bastante cantidad), así como pancita (eso comí, estaba deliciosa) y pozole los sábados y domingos.

La cocina

La mesa donde comí

Justo en la entrada

Bienvenido en varios idiomas



    Son ya suficientes razones para ir a conocer San Bernabé Ocotepec, una joya escondida en las montañas, ¿no creen?

  
 





   



    


Comentarios

  1. Crecí y viví durante muchos años allí, en el cerro de las cruces. Cierto es que no muchos conocen su historia y que es un lugar que tiene muchos pedacitos de felicidad e historia en sus rincones, además de ser un mirador natural de la ciudad entera y hasta donde recuerdo punto de observación astronómica para los tepanecas. Gracias, me hiciste mirar con nostalgia mis recuerdos de San Bernabé, espero que hayas disfrutado tu visita y contemplado el atardecer o alcanzado a divisar los volcanes. Saludos.

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    1. Muchas gracias Jesús. Sin duda, como decía mi abuelo, recordar es volver a vivir.

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